Anonimus

 

Pasillo de entrada y salida de una estación de tren. Escenario donde se representa una obra no escrita, aleatoria, devenida por el paso continuo de transeúntes anónimos. Espacio vacío, aséptico, el “no lugar” de la sobremodernidad de Marc Auge, donde solo se nos está permitido desplazarnos sin detenernos. Ese “no lugar”, frontera y umbral, marca las relaciones diagramáticas entre los viandantes (indiferencia, observación, desapego, interés, desatención cortés…) Un espacio vacío e inhóspito, que niega la alteridad, la comunicación, el encuentro, que nos aísla de lo ajeno y nos hace permanecer en nuestro propio mundo, en nuestra más oscura soledad.

 

Recojo imágenes, fragmentos de esta obra inacabada, donde la conjunción arbitraria de cuerpos, de siluetas sin rostros, de rostros sin nombre, conforman sobre el fondo neutro una coreografía fugaz, reveladora de la ciudad heterogénea, anónima y deshumanizada en su permanente fluir.

 

mjp